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Los Costos Empresariales De La Violencia En El Trabajo

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Se acerca en el Perú por segundo año consecutivo, este 25 de noviembre del 2017, la marcha Ni una Menos, colectivo que busca protestar y generar conciencia contra la violencia de la mujer.

La violencia contra la mujer se ha visto incrementada en estos años y como tal se ha realizado varias acciones para contrarrestar este flagelo; sin embargo, se ha puesto énfasis en la violencia intrafamiliar, violencia doméstica, entre otros, dejando de lado la violencia que sucede en el centro laboral.

¿Violencia en el trabajo? Así es, se presentan muchos casos de maltrato a la mujer en los centros laborales, tanto en el Perú como en el extranjero. Interesantes fueron los casos que se expusieron en la Seminario “Perú Business Women Summit” realizado en el Westin Hotel en donde señalaron, algunos ejemplos:

  • Una mujer foránea, abogada en un Estudio en Nueva York, que tuvo que soportar los acosos de su jefe; no pudiendo renunciar debido a que estaba próxima a obtener su Green Card, y de hacerlo ya no obtendría dicho documento.
  • Todo tipo de violencias sicológica o física, entre las que tenemos aquellas proveniente de un superior jerárquico o de un par. Los casos más comunes son jalón de pelos, empujones, apretón de brazos, documentos que se entregan de manera impulsiva, gritos.

Este tema de la violencia en el trabajo no se le ha dado la importancia que se merece puesto que aún persiste esa conducta machista, por ejemplo, en el caso seas secretaria, tienes la obligación de atender en todos los aspectos a tu jefe, tanto así que por el día de la secretaria, los periódicos sacan muchas promociones de cenas románticas y paquetes de hoteles.

Ahora bien, es cierto que existen leyes en el país que establecen la sanción respectiva para estos caso y, también que muchas empresas han implementado la norma interna en donde se señala que habrá un comité evaluador para estos caso sin embargo, generalmente no resultan efectivos en las empresas, prefiriéndose despedir o renunciar a la víctima o en todo caso promover el despido del agresor. Pues las empresas prefieren no llegar a las autoridades gubernamentales como la SUNAFIL puesto que serían pasibles de sanción. Ello se ve reflejado en las estadísticas de dicha entidad gubernamental en donde se aprecia que el número que se reporta por casos de hostigamiento a nivel nacional son mínimos, así tenemos:

Órdenes De Inspección Cerradas En Materia De Hostigamiento Y Actos De Hostilidad

 

            Materia/Sub Materia órdenes de fiscalización
2016 2017 1/ Total
Hostigamiento y Actos de Hostilidad 649 694 1,343
Hostigamiento sexual 19 42 61
Acta de Infracción 5 14 19
Informe 14 28 42
Otros hostigamientos 634 664 1,298
Acta de Infracción 183 164 347
Informe 451 500 951

Fuente: Sistema Informático de Inspección del Trabajo – SIIT

Fecha de reporte 25-10-2017

1/ Información a la fecha del reporte 25-10-2017

Las empresas aún no han tomado conciencia de la importancia de la prevención de la violencia (sobre todo contra la mujer) en el trabajo puesto que ésta genera costos empresariales para ella, tal como ha sido corroborado en una encuesta realizada por Liz Claiborne para Fortune 1000 (1994, 2002) en donde se señaló:

  • El 48% de líderes corporativos creen que la violencia tiene efectos perniciosos en la productividad de sus empresas.
  • El 42% afirma que tiene efectos negativos en la asistencia.
  • El 52% afirma efectos dañinos en la seguridad física de sus empleados/as.

La violencia contra la mujer en las empresas tiene altos costos para la empresa, puesto que se presentan casos como:

  • Pérdida de la reputación de la empresa ante su clientela, ya que puede verse deteriorada si los casos de violencia se hacen públicos o se difunden.
  • Presentismo (productividad disminuida del trabajo, cuando las víctimas de la violencia asisten al trabajo, pero no son productivas por las consecuencias físicas o mentales de la violencia. Se reduce la calidad o la velocidad del trabajo).
  • Faltas injustificadas.
  • Permisos imprevistos.
  • Cambio de turnos.
  • Rendimiento disminuido.
  • Cero productividad.
  • Accidentes laborales.
  • Calidad disminuida.
  • Rotación de personal.
  • Despidos, renuncias.
  • Nuevas contrataciones.
  • Días improductivos.
  • Costos de entrenamiento.

Si realmente se pretende erradicar la violencia, no basta con salir a las calles a protestar y generar colectivos, se deben tomar acciones concretas actuando en diferentes frentes, esto es realizar acciones concretas desde el campo educativo, empresarial, gubernamental, entre otros.

Las empresas deberían incorporar en su política corporativa lineamientos de acción a efecto de concientizar y comprometer a sus trabajadores el respeto por sus congéneres y la creación de un ambiente laboral libre de violencia física, sicológica, sexual y verbal, la red de comunicaciones con los stakeholders debe ser permanente para lograr una efectiva protección a las víctimas, la cual debe ser imparcial e imponiéndose sanciones drásticas así se trate de la máxima autoridad de la entidad.

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Karin Ramírez Figueroa

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